El verbo laja, con sus derivados y giros variados, representa una de las concepciones fundamentales de las estructuras lingüísticas y sociales de los tojolabales. El significado básico es emparejar e igualar, pero no nivelar mecánicamente. Es decir, los tojolabales que viven en conjuntos comunitarios, saben y aprecian la pluralidad y diversidad de los miembros de los cuerpos sociales, porque gracias a la diversidad se encuentran soluciones a problemas que requieren las aportaciones múltiples y diversas de todos y cada uno de los miembros. De esta diversidad se construye la igualdad al equilibrarse la pluralidad de las aportaciones. Se empieza con una diversidad de opiniones presentadas simultáneamente que al observador foráneo le parecen puro caos. Pero de este caos nace el consenso por un deseo que está latente en los corazones de todos los participantes. No es la opinión individual de los yo, sino la conciencia de todos y cada uno del NOSOTROS, una categoría socialmente desconocida en la sociedad dominante. Éste es el procedimiento que se practica en las asambleas de las comunidades o de agrupaciones mayores. De la pluralidad y diversidad, aparentemente caótica, se procede al consenso de las aportaciones de todos, que se saben emparejados.
La misma relación se observa en la estructura sintáctica. Preguntas y respuestas se mantienen en equilibrio porque las respuestas repiten parte de la pregunta para mantener lo "bien hablado". No se responde los tajantes sí o no, como se suele o puede hacer en español. Por ejemplo, se pregunta: "¿hay tortillas?", y en lugar de "sí", como se hace en español, se responde: "hay tortillas". En tojolabal la pregunta y la respuesta lo muestran con más claridad. La pregunta es: 'ay ma waj, y la respuesta es: 'ay waj. La diferencia entre las dos clases es la partícula interrogativa ma, que no se puede traducir y se sustituye el signo de interrogación. La comparación de pregunta y respuesta manifiesta el equilibrio entre las dos. La respuesta de un simple sí no existe en tojolabal y, además, se consideraría tajante y mal hablado. El ejemplo se puede ampliar con una respuesta negativa: mi 'ayuk waj, no hay tortillas. Se agrega la negación mi y la forma negativa del verbo 'ay que es 'ayuk. El sustantivo waj permanece. Los ejemplos señalan el equilibrio entre pregunta y respuesta en forma tanto afirmativa como negativa.
El procedimiento presentado del desarrollo de las asambleas se expresa, desde otro aspecto, por el giro lingüístico 'oj jlaj jb'ajtik, nos pondremos de acuerdo. Una traducción más cercana al tojolabal diría: "emparejaremos a nosotros mismos". Todavía no es una traducción literal que diría: "emparejaremos - nosotros (lo)apropiaremos o lo hacemos nuestro". Dos veces aparece el sujeto actor del NOSOTROS, primero en el emparejar y, segundo, en el apropiar del jb'ajtik. En este emparejamiento nosótrico aparece el acuerdo. Éste, a su vez, se explica en el contexto tojolabal por el actuar del NOSOTROS que efectúa el ponerse de acuerdo. Dicho de otro modo, entre desiguales o no emparejados no se puede realizar un acuerdo. Éste tiene por prerrequisito el emparejamiento de los que quieren lograr un acuerdo. De ahí surgen los acuerdos que no se pueden entre desiguales. Ésta es una consideración fundamental. Acuerdos, convenios, tratados y parecidos no funcionan si no se hacen entre iguales. Es decir, los más poderosos y más acomodados tienen que bajar de su "trono" para encontrarse como iguales con los carentes de poder militar o económico. Por eso, los acuerdos entre desiguales son ficticios como, por ejemplo, los "acuerdos" del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional o de la Organización del Comercio. Ahí son los poderosos económicamente quienes "determinan" los acuerdos. Los pudientes argumentan que aquellos cuyos aportes son mayores tienen también mayores derechos en determinar la política de las organizaciones mencionadas.
Los tojolabales y otros pueblos mayas, en cambio, hablan de sí mismos como lajan lajan 'aytik, estamos iguales o parejos, y como tales, nos pusimos de acuerdo. Por tanto, pueden afirmar: entre nosotros no hay problemas, no hay pleitos, no hay competitividad. Todos jalamos en la misma dirección. Surgen conflictos, pero sabemos como resolverlos. Y todo esto no se hace por la imposición de un caudillo, de una autoridad carismática o económica que pretende saber mejor, o según Hans-George Gadamer, en efecto sabe mejor. Nada de esto: el acuerdo refleja y manifiesta la voluntad consciente de todos NOSOTROS. Es el mismo NOSOTROS que explica la posibilidad del acuerdo y su prerrequisito. Dentro del nosotros no hay ningún componente que sea superior y ninguno que sea inferior. El anillo como grafía del NOSOTROS lo explica. En el anillo no hay los de arriba ni los de abajo. Y ésta es la relación de igualdad que la sociedad dominante no quiere aceptar porque los de arriba no quieren renunciar a sus privilegios. En el lajan lajan 'aytik, en cambio no hay privilegios, por eso se pueden producir acuerdos auténticos y no ficticios ni impuestos.
Ahora bien, es el mismo verbo laja y sus derivados con los cuales se hacen las comparaciones de igualdad, forma predilecta de la comparación a diferencia de la comparación de desigualdad, forma preferida en el contexto occidental. Respecto a la comparación de desigualdad, véase el concepto de comparación y en el diccionario el giro - lajan sok y relacionados.